miércoles, 16 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
ZoÔ

Hay adentro de mi cabeza
una lechuza rábica,
y un mono que le fía las vacunas
a cambio de bananas.
Hay un pelo, que alguna vez
perteneció a la codorniz
o a su huevo,
quien sabe.
Un águila que no caza nada
y un cordero más fiero que la mierda.
El venado aseando las crías de alguna suelta cucaracha
y miles de hormigas rodeándolos.
Pocas culebras quedan
se las comió mi memoria,
tal vez
para curar el cáncer del siamés que ya no responde
a mi instinto.
¡Maldito siamés!
¡Ni cola tiene!
¡Y yo sin siquiera colirio!
En mi cabeza
las espesuras
se agachan
blasfeman
para que nadie entre a tocar mi cielo
y mucho menos
mi llovizna,
quizás tema que las sombras languidezcan
a la llegada de los sapos.
Ellos,
justo
que no asustan a nadie.
Sin embargo harán mearse a los pobres renacuajos.
y un agua meada
es dos veces agua.
1, 2, 3, 5, 15, 65…
Posiblemente,
conmigo alcance.
En tu cabeza hay vapor
y alguna tuerta araña.
Hay dos o tres,
parturientas de homo sapiens
y un solo espejo
donde todos se peinan.
Un vidrio
sobre el lado izquierdo
y la escarapela
que nadie ha usado todavía.
El resto,
(lo que queda)
son leguas y leguas
por donde anduvo el caballo,
en una mejor época que esta..
Las cabezas no se afeitan,
si no (no) vibran.